INDICE

INDICE ________________________________________

Just a Song about You and Me can Take My Heart
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Por: Javïera Dookie
[ FanFic - SongFic ]
Músicos ~ LM.C ~ Yaoi ~ Lemon
[ +13 ]
1. High and Dry (Maya)
2. Nails for Breakfast, Tacks for Snacks (Aiji)
3. Don't forget your karma, Man
4. I never mean to cause you a Trouble
5. I'm not Okay
6. Everybody Hurts
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33 Días - 12 de Diciembre
[Poema]
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The Finish is to write again
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Por: Denisse
[Poema]
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viernes, 31 de diciembre de 2010

I'm not Okay

Había olvidado mencionar que tengan un hermoso 2011 Todos :3 espero que esté lleno de felicidad, de buenos tiempos y prosperidad ^^ y para cerrar el 2010, el 5to capitulo del fic :3 (se que me odiarán por que está algo jodido ._. pero ya mejorará asi que no me maten xD)
-Dookie
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Capitulo 5: I’m not okay


El sol se asoma por la ventana del cuarto de maya, la cama estaba desecha, y la almohada ligeramente mojada por la saliva que el muchacho botaba al dormir, pues hasta en sueños resultaba ser inquieto, suena la alarma a las 7:00 a.m. fuerte y claro, maya se levantó de un brinco, sin vacilar y casi en un cuarto de segundo partió al baño a ducharse. Lo esperaba un largo día en la universidad.

En la ducha, tarareaba enérgicamente la letra de “Holiday” con un precario inglés, pero que sumado con el entusiasmo, casi no importaba, porque sabía de que se trataba, más allá de la barrera de los idiomas, porque sentía el poder de la canción, la fuerza que “Holiday” expresaba, y se sentía indescriptiblemente genial, era por lo mismo que la había bautizado como “su canción de la ducha”, sentía una revolución en su interior y esa canción era perfecta para el, aunque no fuera fanático de Green Day o de siquiera de la música en inglés, esta era una de esas GRANDES excepciones.

Desayunó rápidamente, pues todos los días constaban de tan solo 30 minutos para ducharse, vestirse, arreglarse, desayunar e irse, por lo que prácticamente se atragantaba con su desayuno. Con reproductor de música en mano, partió a la universidad.



Luego de tres calles, en la entrada del gran edificio en donde estudiaba administración empresarial –O donde estudiaba lo que era obligado a estudiar –Fue inesperadamente tomado del cuello por su parte trasera, casi asfixiado y la respiración salía apenas, forcejeaba para ver al agresor, una cara conocida, de temer… era Rob, el tipo que iba a golpearlo en el bar
-¿Qué demo…? –Dijo al ver su cara, pero fue rápidamente callado por el antebrazo de Rob, que apretaba su cerviz cada vez más
-¿Qué hay, marica? –Preguntó burlonamente, era, relativamente, un mastodonte, posiblemente era dos veces el peso de maya
-¡No soy marica! –Protestó intentando liberarse y lanzando patadas al aire
-¡Cuidado con tus palabras, niñita! –Le amenazó, apretando su antebrazo contra el cuello de Maya una vez más
-¡Arrgh! –Gimió debido al dolor
-Verás, muchacho… mi reputación se vio algo afectada porque no te golpee, así que para convencer a mi público tendré que hacerte puré, ¿Oíste?
-¡¡N-no!! –Se negó maya
-¡¡Cállate!! –Rob le tapó la boca con su grasienta mano, maya, en un temerario intento de liberarse y con cierto asco, enterró sus dientes en la piel áspera de la mano de Rob, profundamente, incluso arrancando un poco de piel.
-¡¡ARGH!! –Gritó, soltando a maya, quien se liberó y entró corriendo a la universidad -¡¡Ya te trincaré, pendejo!! ¡¡Cavaste tu propia tumba!!
Maya había escuchado ese grito en euforia, cerró sus ojos hasta llegar a su salón, con la respiración entrecortada.
-¡Mierda! –Protestó
*
-Lo lamento, no hay vacantes disponibles por ahora –Dijo cordialmente una mujer encargada de los turnos en un supermercado, una de las muchas que ya habían rechazado la petición de trabajo de Aiji
-Em. –Dijo, sin ánimos –Bueno, gracias de todas formas
-Pero –intervino la mujer –Podrías dejar tu número, de todas formas
-Está bien – Asintió Aiji, dándole su curriculum, era tal vez el veinteavo curriculum que repartía como si fueran volantes de algún concierto de rock
-Bien, espera nuestra llamada
-Eso haré, ahora si. Gracias

Aiji se retiró, seguido por las campanas que anunciaban cuando alguien entraba o salía de esa cadena de supermercados desconocida, suspiró, el sol pegaba sobre su cara, sus pies ya estaban adormilados debido a las dos horas que había estado en busca de empleo, de tienda en tienda, no tenía éxito en ningún lado, y debía conseguir un trabajo ya si quería pagarle a Alex por su estadía. Y a maya por su gentileza.
Siguió en su búsqueda, aunque sin resultados, en cada lugar decían lo mismo “Deje su numero” “No hay puestos disponibles” “Lo sentimos, no hay trabajos por ahora”… y ya eran las 3, las 4, las 5, ¡Las 6! Tal vez ya era hora de volver al departamento y esperar alguna llamada o leer el periódico.
*
-Si, eso fue gracioso –Decía Miku, quien acompañaba a maya por el pasillo, se reían de la caída de el maestro de economía en el aula –Bien, me queda mi última clase, nos vemos
-Si, yo ya me voy a casa… nos vemos mañana –Maya se despidió, ya casi se había olvidado del episodio de la mañana y estaba bastante calmado.
Bajó hasta el primer piso de la facultad y caminó hacía la salida. Con su mochila al hombro, afuera ya se oscurecía, la luna comenzaba a apoderarse de los pocos minutos de día que quedaban, Maya estaba exhausto, después de un día que no empezó del todo bien, sin embargo ya estaba calmado, aunque no del todo, ya que aún tenía en cuenta la amenaza de Rob.
-¿Cómo estuvo tu día, hijo de mami? –Dijo Rob, apareciéndose por detrás de maya, ahorcándolo de la misma forma que en la mañana. Al comenzar a forcejear inmediatamente dos tipos más lo agarraron de los pies, maya solo pudo oír la sínica risa de Rob –Te dije que no escaparías por mucho, ahora sabrás lo que es bueno…
-¡¿Q-qué harás?! –Balbuceó maya sintiendo el pánico recorrer su cuerpo
Los tres hombres rieron a carcajadas, fue cuando Rob apuñaló el estomago de maya, cuya piel era tan tersa y delicada que inmediatamente quedó una marca de un intenso color rojo, maya cayó al suelo, la voz no salía, no podía gritar, solo se retorcía de dolor en el pavimento, levantó el rostro y en eso volvió a recibir un golpe en su nariz, se debatía el dolor del estomago y de la cara, sentía que se deshacía, pero aún así era poco comparado a como le habían golpeado antes, ese dolor era familiar y prácticamente común.
-¡Ah! ¿Ven como sangra? Aún pretendo sacarte lágrimas –Rob volvió a patear el estomago de Maya, quien gimió y se dogmatizó las tripas con sus brazos, en un intento de cesar el dolor.
-¿Te duele? –Preguntó burlonamente uno de dos sicarios de Rob, acompañado por una carcajada que expresaba satisfacción.
-De-déjenme-e… p-por favor –Rogaba con un hilo de voz, sentía el crujir de su intestino y sentía su piel arder a causa de la pronta salida de moretones, o el crecimiento de los que tenía desde antes
-¿Cómo? –Rob agarró el cabello de maya y lo jaló hacia arriba para poner al chico de pie, lo obligó a mirarlo, a rogarle -¿Ya te rindes? ¿Así de rápido?
-Rob… -Dijo uno de sus acompañantes
-Sht… cállate Miyavi… -Le ordenó el líder de la pandilla –Quiero ver como este enano se retuerce una vez más
Rob dio un rodillazo a la entrepierna de maya, el fuerte golpe en dicha zona tan delicada provocó que maya volviera a retorcerse de dolor, pero al estar sujetado por Rob, no podía hacer nada para calmar el dolor, lanzó un grito, aún sabiendo que no iba a ser escuchado.
-¡M-maldita sea! –Gimoteó el agredido maya, frunciendo el ceño
-Ya cállate –Dijo el tipo de nombre aún desconocido, pateándole el sector de las costillas, a esas alturas ya maya ni siquiera tenía el aire para gritar
-Ya golpéalo, Miyavi, sigues ahí parado como niña –Dijo Rob en tono mordaz
-Estoy bien así… y no soy niña, idiota
-Demuéstralo.
-No me apetece golpearlo… solo míralo, ¿No crees que ya es lo suficientemente patético?
-Aguantará otro golpecito, Miyavi
-Dije que no.
Rob lo empujó en manera de amenaza.
-¡Golpéalo o te sacamos de la pandilla, marica! –Gritó Rob, intransigentemente
-N-no –Rogó Maya, con sus últimos esfuerzos, al borde de las lágrimas, nunca lo había golpeado alguien que no fuera su padre.
Miyavi suspiró, dándose por vencido, dio un parpadeo de dos segundos, normalmente era siempre cómplice de los conflictos y pleitos de Rob, pero Maya no podía defenderse, era un chico demasiado débil y, por alguna razón, Miyavi consideró que Rob estaba abusando de la poca fuerza de Maya. Miyavi se acercó unos centímetros al rostro de Maya y lo observó con lástima.
-¡¿Qué esperas, marica?! –Presionó Rob
-N-no lo hagas –Susurró Maya a Miyavi
-Lo lamento, tengo que hacerlo –Le contestó

Entonces Miyavi empuñó su mano y, dándose un gigantesco impulso, golpeó a Maya en el ojo derecho, el rostro de su victima dio un giro de 90 grados y su cuerpo cayó al piso como una pluma, Maya llevó sus manos al ojo golpeado, gemía de dolor, la sangre del primer golpe de nariz ya se había secado en su piel blanca. Mientras Rob y el otro chico desconocido reían incesantemente.
-¡Sabía que no me fallarías, Miyavi! –Celebró Rob
-¿No es esa la policía? –Preguntó Miyavi a sus compañeros pandilleros, simulando temor
-¡Ah demonios! –Refunfuñó Rob, el y el otro chico corrieron hasta unos autos y desaparecieron por la calle. Ante la mirada de Miyavi, que permaneció de pie junto a Maya, que seguía tirado en el suelo, casi inconsciente y con mareo.
Miyavi se agachó para atender a Maya.
-Lo siento –Se disculpó –No quería golpearte, pero esa pandilla es como el infierno, una vez dentro, ya no puedes salir
-D-descuida… ya me han golpeado a-antes… y-y pe-or –Balbuceaba Maya con pocas energías
-Aún así, no debí hacerlo –Rió a la vez que rompió un trozo de su camiseta para limpiar la sangre que seguía saliendo de la nariz de Maya –Por cierto, soy Miyavi
-Yo… Maya
-Maya… ¿Dónde vives? Tengo vehículo y puedo llevarte a tu casa
-E-el departamento d-de un amigo está a d-dos calles de aquí
-¿Y tus padres?
-N-no, no por ahora
-Pues, tú mandas, Maya

Miyavi levantó a Maya del piso y puso el brazo de este alrededor de su hombro, Maya seguía sobando su estómago, Miyavi lo subió a su vehículo y siguió las instrucciones de maya, yéndose por donde la victima de su golpe le decía, lo ayudó a subir las escaleras del departamento a donde llegaron y, al llegar a la puerta, la golpeó de modo rítmico, esperando respuesta.
-¡¿Maya?!... –Dijo sorprendido el tipo que abrió la puerta; Aiji, al ver quien lo traía miró con doble sorpresa -¡¿Miyavi?!
-Aiji –Contestó Miyavi, Maya los miraba a ambos, cuestionándose de donde se conocían –Hubo un problema con este chico.
-Rob –Concluyó y los dejó pasar.
-Ajam.
-Ese bastardo… sabía que se vengaría…
-Deberías enseñarle a este chico a pelear.
-Oye, yo no soy su mamá, debe aprender solo
-No eres su mamá, pero eres su amigo, ¿No?
Aiji se quedó pensando en el argumento prepotente que Miyavi había expresado, sin importar su tono de prepotencia, su argumento era completamente válido; Maya lo había ayudado a el sin recibir nada a cambio, lo mejor que podría hacer por ahora era enseñarle a Maya a defenderse.
-En fin –Dijo Miyavi –Ya está aquí, ósea que ya no es mi problema… ahí se ven
-Gracias por traerlo.
-Si, como dictes, ahora me voy

Miyavi hizo una genial retirada, pareció olvidar la preocupación por maya de un momento a otro, dejándolo solo, sentado en el sofá con Aiji, quién se dedicó a examinar discretamente el rostro de Maya.
-Oh, rayos, Maya. –Dijo expresando preocupación –Mira ese golpe, mejor te traigo una carne congelada antes de que se ponga morado.

Maya se quedó callado, se sentía avergonzado y humillado, Aiji no tardó más de 30 segundos en volver con un filete crudo y helado, lo puso bajo el ojo de maya, quién hizo un berrinche infantil al momento de sentir la carne helada sobre su piel.
-¡Está fría! –Refunfuñó -¡Además se verá feo!
-No te verás bien con un ojo morado, Maya
-Se pondrá morado de todas formas
-Pero no se infectará, cierra la boca, aguántate y sé valiente.

“Sé valiente”, esas palabras causaron un eco en la mente de Yamazaki.
-¿Y porqué no llamamos a tu papá, Maya? –Le preguntó Aiji expresando una desconocida preocupación y acercando su teléfono a su mano
-¡No! –Le detuvo Maya, débilmente, y explicó ante la mirada de Aiji que mezclaba una sensación de miedo y pesar –No lo hagas, m-me golpeará
-¡¿Qué?! –Preguntó sonriendo con una dulce dosis de ironía -¡No seas ridículo! No te golpeará…
-Aiji, no lo hagas, p-por favor –Insistía el chico de labios gruesos y rasgos bellos –Mi papá me reprocha todo… me golpeará porque dirá que soy marica
Aiji cayó, las palabras no salían de su boca, maya no parecía estar luchando contra el dolor corporal que los golpes causaron, si no por suprimir el nudo en la garganta que aparentaba atormentarle, notó como de los ojos de Maya de pronto comenzaron a brotar lágrimas cristalinas, hermosas en cierto sentido, pero no eran para nada necesarias y, francamente, para el era absolutamente incomodo, ¿Cómo consolar a un extraño? Así que solo esperó a que Maya hablara.



-El siempre… el siempre ha estado en contra de mi forma de ser… -Dijo entre sollozos, mirando el piso de cerámica, pues seguramente si encontraba su mirada con la de Aiji, no podría expresarse sin sentirse aún mas incomodo –M-me obliga a estudiar administración de empresas… desde que mamá murió e-el no ha sido un buen padre
-Pero… ¡Pero no puede golpearte! ¡No puedes dejarte! –Exclamó Aiji, ignorando por un rato lo que a el le había pasado
-¡Es mi papá! –Gritó para sus adentros, con frustración, seguro esa simple frase era la que le impedía escapar o siquiera revelarse –S-soy prácticamente de su propiedad y… y soy un cobarde
-No eres cobarde…

Un extraño calor invadió de pronto a maya, rodeándolo, acogiéndolo, era un gesto que a simple vista, era solo eso: un gesto, un movimiento… pero expresaba algo fuerte, algo que nunca antes había sentido, algo que se puede describir como: fraternidad, cariño, piedad, apoyo… eran demasiadas cosas, los brazos de Aiji eran sumamente delgados, pero Maya, tal vez por primera vez, se sintió protegido, y al pasar la perplejidad por tan inesperado acto, le devolvió el abrazo a quien a partir de ahora y siempre sería algo que nunca había tenido: un mejor amigo.

-Tan solo tienes un poco de miedo –Susurró contra el cabello de Maya, quien temblaba –Todos tenemos miedos… no es un defecto… vives eso día a día sin escapar… Eso es precisamente lo que te hace valiente… eres la persona mas valiente que he conocido

La magia del momento se esparcía por cada rincón de la sala, maya seguía sujetando el trozo de carne fría contra su ojo y parte de su cien, se distanciaron perezosamente, Aiji notó un cambio de color en las mejillas de maya y viceversa, sonrieron, un par de sonrisas sinceras a pesar de todos los inconvenientes, ya iban a ser las diez de la noche, era hora de que maya se fuera a casa, a su mundo, a ver a su padre, a lidiar con borrachos… algo que simplemente era inevitable… algo que ya se había convertido en obligación, pero ya no importaba, porque maya estaba feliz, porque se sintió protegido, porque tenía un amigo… Porque ya no estaba solo y lo sabía, sabía que podría contar con Aiji.

-Debo irme –Dijo con un hilo de voz
-¿Estarás bien?
-Siempre lo he estado.
-Hablo enserio –Le miró Aiji con la seriedad tatuada en el rostro
-Yo también
-De todas formas, llamaré un taxi y te dejaré en tu casa
-No. Mi papá estará bebiendo, seguramente, me avergüenza que lo veas.
-Bueno, como quieras, pero llamaré un taxi, de cualquier manera.

Maya rió ante la tenacidad de Aiji, aparecieron esos hoyuelos marca Maya, que a Aiji le causaron cierta gracia. Después de un rato, Aiji ayudó a maya a subir al taxi y le pagó al taxista unos cuantos yens de más para que al llegar ayudara a maya con su mochila. Entonces, al quedarse solo en el departamento ostentoso que para el era acomodado en demasía, que para el transcendía de lo realmente necesario, ahora que se había quedado solo, ahora que se daba cuenta de que el no era la única persona en el mundo que sufría de esa manera, tal vez el pequeño Aiji era psicológicamente maltratado por su familia, pero Maya… ese pobre chico era golpeado, pateado e insultado por la única persona que el consideraba “su familia” y aún así hablaba con cierto amor de su padre, con un tono de docilidad, como si sintiera que no podía dejarlo solo… era porque maya pensaba, se expresaba y sentía las cosas como un niño, y eso creaba inmensas ganas de protegerlo, de cuidarlo, de decirle que todo estaba bien… algo así como un hermano mayor… pero no podía ser un buen hermano simbólicamente para maya hasta que no fuera un aporte en su familia, en la realidad…

I never mean to cause you a Trouble

Hola de nuevo ^^ !
Capitulo 4 ow yeah (?) lml espero esta historia vaya bien encaminada, si no, lancenme a un pozo (?) bueno, sigo haciendole publicidad al blog (sin exito LOL TT__TT) pero sigo optimista, sé que no puedo tener resultados inmediatos ._. Pero hasta que así sea seguiré publicando capitulos, así muera haciendolo y este blog tenga más seguidores cuando yo ya esté fallecida (?) ok no, no se ni qué dije (?) me dejo de incoherencias y dejo capitulo 4 :3

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Capítulo 4: I never mean to cause you a trouble

-… ¡Hey, chico! ¡Oye, despierta! –Una voz suave interrumpió los sueños de Aiji, una voz acompañada de los molestos rayos del sol contra sus ojos
-¿Eh? –Poco a poco Aiji fue despejando su vista, ese cabello, esos ojos, esos labios voluminosos, era el chico al que sacó del bar la noche anterior
-¿Qué haces aquí? –Le preguntó el muchacho
-No te importa
-Bien, ya que te encuentro aquí, solo quería agradecerte… Soy Maya –Dijo alzando su mano esperando Aiji la estrechara. Y era obvio que Aiji iba a corresponder sus modales.
-Aiji
-Es un placer, ¿Puedo sentarme?

Aiji asintió con la cabeza, seguido a esto Maya simplemente se sentó, pero algo desconocido invadía a Aiji, tal vez nervios.

-¿Puedo preguntar porqué duermes aquí?
-Ayer me despidieron y me echaron se casa, ¿Contento?




-Te despidieron… ¿Por mi culpa?
-No, no pienses eso –Dijo Aiji con toda sinceridad –Fue mi culpa, debí haber sido mas discreto al sacarte de ahí
-¿Ósea que no te arrepientes de haberme salvado el pellejo?

Aiji dio una pequeña risita, esto le dio más confianza a Maya

-¡Claro que no me arrepiento! Si no hubiera hecho algo tu estarías mucho peor que yo en este momento… es bueno ayudar a la gente sin la intención de recibir algo a cambio
-Ya se, pero… No puedo evitar sentirme culpable… Quisiera devolverte el favor
-No tienes que hacerlo, y no aceptaré de todas formas
-Deberías dejarme, la calle es peligrosa…
-Sé cuidarme solo
-Piensa que no es por ti, que es para sentirme bien con mi consciencia… No pienses que es por lastima
-Maya…
-¡Por favor! Tengo dinero suficiente como para pagarte un departamento decente
-Está bien…
-¡Excelente! Ven, vamos a buscarlo ya mismo para que te duches y cambies de ropa, ¿Si?
-P-pero no tengo para cambiarme
-¡Ah!... eeem… ¡Descuida! ¡Yo te presto!

Aiji suspiró.

-Bien –Dijo Maya levantándose –Sé de un lugar en el que te puedes quedar

Una vez esa sonrisa marca Maya apareció, en su vida, Aiji había visto sonrisa tan sencillamente perfecta y sincera, si quiera alguien en el mundo le había mostrado alguna vez sinceridad y lo había tratado con tanta confianza y soltura, en efecto, Aiji nunca había visto antes a alguien como Maya.

Tomaron un taxi hasta el centro, Aiji no sabía porque estaba ciegamente confiado del chico alto que expresaba felicidad en su rostro.

En el camino hablaban de trivialidades, de cosas convencionales y comunes, Maya descubrió que Aiji era fanático de las películas de Tim Burton, y Aiji descubrió la adicción de Maya por los dulces.

Maya pudo notar que Aiji era un chico muy culto y pensante, y a cualquiera le aburriría hablar con el, pero para Maya era apasionante escuchar sus complejas metáforas, realmente entretenido, por lo que Maya guardó cada desconocida palabra del pelinegro.

Bajaron en un barrio muy limpio y tranquilo, sin mucho tráfico y en su mayoría estaba ocupado por departamentos de numerosos pisos.

-¡Ahí es! –Dijo Maya apuntando un departamento de ladrillo, que a simple vista parecía estable. Entraron y subieron al ascensor, en el piso 8, en el primer pasillo, al fondo, donde los pasos y las voces murmurantes de los dos chicos creaban un eco, era la puerta 103 de dicho piso, arrinconado, posiblemente era el mejor cuarto del piso 8. Maya tocó la puerta de una manera rítmica y única, tal como si tocara un tambor.

La puerta se abrió de una manera que chillaba, detrás de esta, un chico de tez blanca y cabello negro azulado, vestía unos jeans entubados y una playera negra con rayas blancas horizontales. Tenía rasgos muy occidentales.

-¡Que onda, Alex! –Maya y el chico hicieron un saludo muy desconocido, parecía ser de esos ‘saludos secretos’
-¡Maya! Hasta que te dignaste a aparecer… ¿Quién es tu amigo?
-Es Aiji, me sacó de una situación difícil ayer
-Mucho gusto Aiji, soy Alexander, pero puedes llamarme solo Alex –Se presentó y estrechó su mano con la de Aiji
-Mucho gusto
-Bien… -Dijo separando su mano de la de Aiji -¿Qué esperan? Entren, estoy preparando ñoquis
-¡Excelente! –Dijo Maya
-¿Qué es eso?
-Es una especie de pasta italiana, Maya… son realmente ricos con salsa blanca y champiñones
-Wow, no entendí, ¡Pero se oye delicioso! –Maya y Aiji se sentaron en un cómodo sillón blanco de cuero que estaba en medio de la sala, frente a una gran televisión de pantalla plana, a través de las ventanas podía apreciarse una bellísima vista, las paredes estaban decoradas con relojes, fotos, pinturas y una bandera.
-¿Eres italiano? –Preguntó Aiji
-Si, de la bella ciudad de Sicilia
-Ay, no exageres Alex
-No exagero, Maya…
-¿Cómo se conocieron?
-Pues, Alex iba en la misma escuela que yo… un dia en gimnasia me caí jugando handball y Alex me llevó a la enfermería

Aiji se echó a reír.

-Es increíble que conozcas gente por torpe…

Alex también rió y Maya se sonrojó, en parte era cierto.

-Alex… ¿Podría pedirte un favor? –Preguntó Maya
-Dime…
-Aiji no tiene donde quedarse, tengo dinero suficiente para pagarte si lo dejas vivir aquí
-¡Maya! No te voy a cobrar nada… Créeme, Aiji puede quedarse
-¡¿Bromeas?! ¡Hurra! –Chilló Maya -¿Vez, Aiji? ¡Ya tienes donde quedarte!
-Muchas gracias, Alex…
-Está bien, pero deberías saber ciertas reglas
-¿Cuáles?
-Pulito, coopetación e sincerità –Dijo
-¿Ah?
-Limpieza, cooperación y sinceridad :) es Italiano
-Oh… pues entonces prometo seguir las reglas
-¡Viva! –Festejaba Maya

Almorzaron, rieron, hasta llegar altas horas de la noche, Maya se fue y Aiji durmió en el cómodo sofá de Alex. Le agradaba, era simpático y bastante pulcro… Pero Aiji sentía unas tremendas ganas de ver a su familia, sabía que, sin trabajo estable, no podría hacerlo sin ser echado…

-Prometo que te haré sentir orgulloso, padre…

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Capitulo 3: Don't forget your karma, man

DAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ._. me tardé? T__T lo siento es que no tengo internet en casa y estoy subiendo super rapido desde el trabajo de mis padres ._. pero supongo que eso a nadie le importa xDDDD bueno, por suerte tengo los capitulos en mi telefono, sanos y salvos *-* asi que trataré de actualizar seguido... bien, ya me pongo aburrida T_T así que dejo el capitulo 3 :3

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Capítulo 3: “Don’t forget your karma, man”



Maya, muy temprano en la mañana, comenzó a arreglarse, era un día especial porque su banda fue invitada a tocar en un bar a cambio de una buena suma de “pasta”, eso era una experiencia formidable para Maya, independiente del dinero que ganara.

Se dedicó una sonrisa diaria antes que nada, tomó su guitarra, un cuaderno y la infaltable mochila y salió caminando al ritmo de su Ipod, saboreando un dulce llamado ‘Chupa Chups’, tenía una especie de adicción a estos, ya que Maya era un amante de la glucosa, de lo dulce…

Como el…


*

-Chico, apresúrate con esas copas, es para hoy –Dijo el jefe de Aiji a la vez que llevaba un cigarrillo a su boca y soltaba una gran nube grisácea al aire
-Si, señor
-Y luego quiero que hagas un inventario… hoy tendremos muchos clientes y deben haber productos…
-¿Le puedo preguntar porqué habrá tanta clientela?
-Vendrá una banda de rock
-Ah… ¿Son famosos?
-No… pero el bar siempre se llena cuando hay eventos… así que tienes mucho trabajo
-Ya decía yo –Susurró
-¿Qué has dicho?
-Nada, señor…



*



Llegaron las 9, solo faltaba una hora para que Sinners tocara y el bar estaba repleto por familiares, amigos de los amigos y gente que nunca habían visto en sus vidas, pero ni toda esa cantidad de gente se comparaba con los nervios que Maya cargaba, pero no eran nervios de miedo, mas bien de emoción.

Por su parte, Aiji estaba demasiado ocupado como para percatarse de que la banda estaba en el mismo establecimiento que el. La gente pedía tragos de manera demencial, muchos incluso ya estaban borrachos antes de que la banda comenzara a tocar, era tan odioso y repugnante tener que abastecer a tanto idiota de litros de alcohol, ahogarlo en licor y asegurarse de que salga bien o lo suficientemente borracho del bar.

-¡Hey! ¡Vamos! ¡¿Dónde está mi cerveza?! –Refunfuñó un presente haciendo notar sus ansias por ahogarse en alcohol
-Ya casi está –Respondió Aiji en ese tono suyo particularmente calmado, aun que por dentro se moría de ganas de golpearlo y que se callara la maldita boca

Entre cliente y cliente, Aiji no se percató que el reloj marcaba las 10 y que todas las luces del bar se apagaron, en la oscuridad, solo se escuchaban algunos gritos y silbidos, rogando por la banda.

El punteo de una guitarra llamó la atención de Aiji, entonces se encendieron nuevamente las luces fluorescentes, mostrando a la banda en toda su gloria, era un sonido fuerte que incluso era capaz de hacer retumbar las copas en las repisas. Aiji, por alguna razón paranormal e inexplicable, puso una atención especial en el sonido de la guitarra, era sorprendente, nunca nadie en la historia del universo logró que Aiji pusiera una cara tan patéticamente adolescente. Ni el look, ni la música ruidosa de la banda eran de su agrado, y seguramente no llegarían a tocar más que a bares baratos o cabaret… Pero el guitarrista solo podía llegar a tener mucho éxito, y eso, podía compensar el sonido irritante de la banda.

Al finalizar la primera canción no tardaron en sonar los aplausos numerosos de la apestosa audiencia, si, apestosa, ¿O es que tanto borracho y chica fácil se merecían un apodo mejor? Aiji también aplaudió un par de veces, no mucho, aun había que trabajar.

Y así fue el resto de la noche, canción tras canción, trago tras trago y aplausos, excelente velada para los clientes, excelente pago para sinners, ¿Y qué pasaba con el pobre Aiji? Nada. Era lo mismo, las miserables propinas y los malos tratos, definitivamente no le pagaban tanto como para hacer eso.

La banda decidió tomarse algo y distribuir ganancias, antes de irse a casa, de pronto un estruendo que hizo a todo el mundo callar y mirar qué pasaba, un gran vaso de Ron se había esparcido por todo el piso de cerámica, lo que para Aiji, en su sabiduría sobre bares, era señal de problemas.



-¡¿Porqué no te fijas, imbécil?! –Gritó un tipo enorme, robusto y de una cabeza del tamaño de una calabaza, se levantó y empujó a un chico delgado y frágil, que parecía un animal pequeño y asustadizo. Pues el chico delgado e indefenso resultó ser el guitarrista de Sinners
-L-Lo siento, ¡Fue un accidente!
-¡Pues este accidente te saldrá bien caro!

Aiji conocía a ese tipo enorme, sabía que era cliente frecuente… frecuentemente problemático, decían las malas lenguas que el muy desgraciado golpeada hasta a su suegra, así que ya sabía la buena paliza que le iban a dar al chico de la guitarra.

-¡Hey! –Fue corriendo a intervenir, el chico se veía tan intimidado que hasta le provocó lastima –Oye, Rob, no deberías golpearlo
-¡Pero tiró mi trago!
-¡Fue un accidente, lo juro! –Gritó con demencia el chico escondiéndose tras Aiji
-Anda, Rob, ¿No crees que ya lo has humillado lo suficiente? Míralo, parece marica ahí, así de asustado
-¡Gracias! –Dijo Maya con sarcasmo –Ya entendimos, no hacía falta lo de marica ¬¬
-Te recompensaré el trago, ¿Si? –Continuó Aiji ignorando completamente la evidente molestia de Maya –La casa invita
-Trato hecho

Maya soltó un gran suspiro de alivio, poco a poco su piel fue tomando su color natural, a poco lo desploman a golpes de no ser por ese chico extraño que intervino.

-Vete –Dijo Aiji
-¡¿Qué?!
-¡Vete! Si mi jefe se entera de que causaste un alboroto y sigues aquí te van a echar a palos, chico… vete por la puerta trasera
-¿Y donde está eso? –La pregunta de Maya no pudo evitar a Aiji pensar lo estúpida que era, se frustró llevando su mano a su frente y agarró al chico del brazo hasta arrastrarlo por un pasillo detrás del mesón del bar, hasta llegar a una gran puerta de acero, con pintura verde apagada y desgastada.
-Aquí es, sal de aquí y procura no volver –Dijo Aiji, aun así no sonó hostil
-Gracias
-De nada, ahora vete

Cerró la puerta sin hacer el mínimo ruido, a donde se fuera el otro chico no era su problema, pero se sintió bien el haberlo sacado de ahí.

-¡Aiji! –Escuchó a sus espaldas una voz que era de temer, se dio media vuelta, atemorizado
-Este… yooo…
-Así que encubriendo al mocoso problemático, ¿No? ¡Me decepcionas!
-P-p-pero señor
-Nada. Sabes las reglas y las consecuencias de romperlas, Aiji… Ya no te molestes en volver, vete ya.
-Pero…
-¡VETE!



El más joven miró el piso, apretó los puños y salió por la misma puerta. Al comenzar a caminar sintió ganas de amarrarse una piedra al cuello y ahogarse en algún putrefacto río, o mínimo, golpearse la cabeza contra la pared hasta quedar inconsciente, todo por culpa de un chico torpe y de la agresividad excesiva de Rob. Qué mala combinación.

Tomó un autobús camino a su casa, imaginándose el escándalo que armaría su papá cuando le contara de su despido, seguramente iba a blasfemar sin parar, golpearlo y gritar, tantos años… Y Aiji aún no sabia que era peor.

Metió la llave a al cerradura y abrió muy lentamente, pero para su mala suerte su padre aún estaba despierto frente al televisor.

-Llegas temprano, hijo
-Papá… me… me
-¿Te despidieron?

Aiji asintió con la cabeza y cerró los ojos preparándose para recibir un gran golpe.

Y así fue.

Lo abofeteó tan fuerte que la cabeza de Aiji giró a un ángulo de noventa grados.

-No me sorprende, siempre has sido así de fracasado
-No me trates así padre, por favor
-¿Y como demonios quieres que te trate, Mizhui? –De pronto lo agarró de un brazo, abrió la puerta y empujo al delgado Aiji hacía afuera –Vuelve cuando seas alguien, Mizhui… de nada me sirve un fracasado
-Papá… no… no puedes echarme… ¡¿Dónde dormiré?! ¡Papá! –Rompió a llorar
-Arréglatelas solo –Dijo antes de cerrarle la puerta en las narices.

Una daga atravesó su corazón de una forma brutal, en sentido figurado. Aiji parecía quebrarse mientras esas lágrimas bajaban por su mejilla, ¿Y ahora qué?

“El mundo es tan jodidamente cruel conmigo”

Encontró refugio en la banca de un parque cercano, de tanto llorar, era de esperar que sus lágrimas se fueran a acabar y a transformar en sueños.

“Ser lastimado,

Sentirte perdido,

Ser abandonado en la oscuridad

Ser pateado cuando has caído

El sentir que tienes presión alrededor,

Estar en el borde de una depresión,

Cuando nadie está ahí para salvarte.

No, tú no sabes lo que es…



Bienvenido a mi vida…”

sábado, 25 de diciembre de 2010

Nails for Breakfast, Tacks for Snacks (Aiji)

Segundo capitulo ^^ Lamento que estén algo cortos :/ a medida que avancen serán más durareros (I promise that) Disfruten el capitulo :3

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Capítulo 2: Nails for Breakfast, Tacks for snacks (Aiji)


-Aaaahg… ¡Que día! –Dijo el pelinegro lanzándose a su cama a altas horas de la noche, después de una agotadora jornada de trabajo atendiendo a ebrios en el bar.

Tan cansado de atender a esos tipos alcohólicos, machistas y completamente idiotas, era penoso, pero así alimentaba a su familia, así les daba el ejemplo a sus 6 hermanos, trabajando, aunque ganara una miseria, aunque fuese enfermante, aunque no tenía siquiera un contrato, el dinero para su familia era indispensable, por poca cantidad que fuera.

¡Qué triste era la vida de Aiji! Era una marioneta de su padre, siempre tan servicial, tan obediente y tan dócil… Incluso llegaba a imaginarse que el era un perrito faldero y que su padre era su amo, así se sentía, pero ¿Cuál otra alternativa tenia?





Su radio sonaba al ritmo de Keane, cerró sus ojos y sintió la música entrar por sus oídos por que al menos en su mente Aiji podía ser libre. Nadie más que el era dueño de esa imaginación tan fugaz que era, tal vez, el único bien propio de Aiji.


“Tan poco tiempo

He tratado de entender que soy

He tratado de hacer un movimiento para quedarme en el juego,

He tratado de despertar y recordar mi nombre

Pero todo el mundo cambia y yo no siento lo mismo”



*



-¡Pa! ¡Ya llegué! –Gritó Maya al entrar a su casa, traía su guitarra en el correspondiente estuche, al no tener respuesta alguna, caminó a la cocina.



Y ahí estaba su papá, ahogado de borracho, casi durmiendo en el piso, Maya solo escondió esa rabia y frustración que realmente sentía por compasión, FALSA compasión. Corrió como perrito siguiendo al desdichado cartero, intentó ayudar al pobre hombre borracho. Se moría por dentro y tenía un nudo en la garganta. Nada más podía hacer que ayudar a su querido papá.



-¡Suéltame! –Refunfuñó el mayor

-Ve a dormir, pa.

-¡Argh! ¡Te pareces tanto a tu madre! ¡Eres igual de exagerado!

-¿Ah, si?... Anda pa, ya estas muy ebrio

-N…no he tomado tanto

-Ya déjame, tú no eres mi hijo



Suspiró por última vez, aun no se podía dar por vencido…



-Si, soy tu hijo… Me preocupa que tomes tanto, Pa. Ya has caído dos veces en el hospital por eso

-¿Qué dices?

-Levántate

-¡No me des ordenes! –El mayor alzó su mano y golpeó su palma contra la mejilla del menor con violencia. Maya se tocó el sector golpeado, que le ardía, su piel tan delicada se decoloraba en cosa de segundos, fue la gota que derramó el vaso, ya no se quería humillar mas, se levantó muy digno y solo se fue paso firme a su habitación.

Capitulo I: High and Dry (Maya)

Hola! Soy Jabvïera, aun que prefiero que me llamen por mi pseudónimo: Dookie :3 Bueno, este es un SONGFIC (Osea, que está basado o usa de apoyo una o varias canciones) de la banda Japonesa LM.C, cuyos protagonistas son Maya y Aiji ^^ espero les guste xd>

LM.C no me pertenece, tampoco las canciones que aparecerán en cada capitulo, está hecho solo con el afán de entreneter.

NOTA: Es importante que escuchen las canciones que voy poniendo para que comprendan hacia donde va la historia, que piensan los personajes
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Capítulo 1: High and Dry (Maya)


Encantador, optimista, transparente, brillante, espontáneo, egocéntrico, gracioso e infantil eran palabras que se resumían en solo dos: Yamazaki Masahito.


Maya, como prefería que le llamaran, era un chico de gran estatura, labios gruesos delineados por un exquisito color carmín que contrastaba de forma perfecta con su piel blanca y ojos marrones, sin mencionar su pelo lacio, suave y negro cual carbón, a excepción de su nuca que tiñó de rubio.


Toda esa belleza nunca compensó cierta infelicidad que el tapaba con sonrisas, el hecho de no tener madre era una de las cosas que le perturbaban, también el hecho de que su padre bebiera constantemente y ya no recordara cuando fue la ultima vez que lo vio sobrio, pero ¿Qué importaba?, esa era la vida que le tocó, la que fue destinada para el, y todo estaría bien mientras pudiera tocar la guitarra en su grupo “Sinners” una vez a la semana.


Era fanático de la música, de los días soleados y de las mascotas, en esas cosas pequeñas de la vida, sanaba sus heridas. O más bien las seguía escondiendo.


Se vio por ultima vez en el espejo y se dio una sonrisa de falsedad que decía “Otro día más, puedes soportarlo” cuando lo único que quería era dejarse caer cabeza abajo por el tejado de su casa, pero eso no importaba, ¿verdad? Después de todo solo los cobardes buscan una manera tan sencilla de acabar con todo, y Maya aún tenía la esperanza de que algún día, aun que fuera muy lejano, sus problemas se iban a solucionar, mientras eso no pasara, debía ser valiente y sonreír.


“Otro día más, puedes soportarlo”